La Misa es el mejor alimento para nuestro espíritu. Es el banquete por excelencia. Al igual que las familias que se reúnen en torno a la mesa, de esa manera los bautizados celebramos la Misa.
Los cristianos nos reunimos en cada Eucaristía para alimentarnos de Dios. Primero nos alimentamos de su Palabra y luego de su Cuerpo y su Sangre. Esto configura las dos mesas que existen en cada Misa, y en general, los dos momentos fundamentales de la misma.
En el primer momento de la Misa nos alimentamos de Dios por medio de su Palabra. Nos reunimos alrededor de una mesa llamada Ambón. Este momento recibe por nombre Liturgia de la Palabra.
En el segundo momento, nos alimentamos de Dios mismo, con su Cuerpo, su Sangre, su Alma y su Divinidad. Es decir, nos alimentamos de la Eucaristía. Nos reunimos en torno a segunda mesa llamada Altar. Este momento recibe por nombre Liturgia de la Eucaristíca.
Recordemos que los momentos de la Misa son sólo dos. Ambos tienen la finalidad de alimentarnos y nos reúnen en torno a una mesa distinta. Pero para estudiar y entender mejor la celebración, se añaden dos más.
Es decir, la estructura general sería:
Momento I
- Ritos iniciales o introductorios Mesa de la Palabra
- LITURGIA DE LA PALABRA
Momento II
- LITURGIA DE LA EUCARISTÍA o Liturgia Eucarística, Mesa de la Eucaristía
- Ritos finales o conclusivos.
Todos estos Ritos tienen por finalidad constituir la asamblea, congregarla para la escucha de la Palabra de Dios
y la oración. Durante todos los ritos iniciales la comunidad debe permanecer de pie. |