|
|
| |
|
|
Padre,
te has llevado a mi esposo.
Hemos
recorrido juntos una parte de nuestro camino de esta
vida.
Hemos
convivido las alegrías y las penas, los gozos
y las dificultades.
Fue
hermoso, aunque no siempre fue fácil. De todo
te doy gracias.
Ahora
mi esposo se ha ido. He quedado sola.
A
él dale la felicidad eterna; a mí dame
la fuerza de poder decir: hágase tu santa
voluntad. Y haz que un día, nos encontremos
en la Patria eterna.
María,
consuelo de los afligidos, intercede por nosotros.
Amén.
|
|
|
|
|