¿A qué se debe la prosperidad menonita?

Los menonitas son reconocidos por su profunda religiosidad y porque son, para muchos, “excesivamente trabajadores”.
Para muchos, la prosperidad de los menonitas se explica en dos valores: Su amor a Dios a través del trabajo y su pacifismo. Los menonitas creen fervorosamente en Dios, en una iglesia única (espiritual) y en que las acciones de los humanos tendrán que ser sometidas a juicio, en el cual cada uno de forma individual recibirá su recompensa o castigo de acuerdo a la manera y forma de comportarse en esta vida terrenal.
Simplemente el menonita es así, trabajador y un adorador constante de Dios.
Para él es simple, si se ama a Dios se ama a todos los hombres, a la naturaleza y se rechaza por completo la violencia, de todo tipo y contra todas las cosas.
Claro que producir, trabajar, amar al prójimo, se debe hacer porque está escrito como máximas cristianas, por eso hay que seguir rigurosamente las reglas y ordenamientos señalados en la Biblia.
Así, el menonita vive en un contexto influenciado principalmente por la religión y el trabajo.
El menonita dedica la mayor parte de las horas del día a trabajar, él siente y cree que su misión en la vida es esa, trabajar y honrar a Dios y a sus semejantes.
El trabajo dentro de las comunidades menonitas ya sea comunitario o dentro de la familia es repartido de una manera justa y equitativa. Todos los miembros de la comunidad tienen un trabajo que cumplir de acuerdo a su edad y posibilidades de efectuarlo. Así vemos que si la madre de familia está ocupada en atender a sus pequeños hijos y al mismo tiempo se requiere hacer otro trabajo propio del hogar como lavar trastes, lavar ropa, fregar pisos, etcétera, el hombre de la casa se dedicará a hacer este tipo de trabajos que por lo general en sociedades como la mexicana, corresponden exclusivamente a las mujeres.
Y viceversa, también las mujeres son capaces de subirse a un tractor y arar la tierra o de cortar y cosechar el maíz, la avena, la alfalfa o el trigo si es que a su marido algún impedimento, como una enfermedad, lo obliga a descansar.
Los niños además de asistir a la escuela también ayudan en las labores de la casa y cuando tienen la suficiente edad, se dedican a las labores del campo.
La mujer menonita madre de familia es la encargada de administrar los bienes de la granja, pues toda familia posee una en las inmediaciones de su casa habitación; el hombre interviene en labores propias de la granja como criar y sacrificar animales y la mujer elabora los embutidos, al final las ganancias económicas que resulten de la comercialización de dichos productos, pertenecen a la mujer.
La comunidad menonita es prácticamente autosuficiente en lo que se refiere a oficios de trabajo, ya que cuentan entre ellos con carpinteros, albañiles, herreros, veterinarios, panaderos, mecánicos, costureras, profesores, etcétera, pero además se sienten capacitados para resolver cualquier problema de trabajo que surja, tratan de ser ellos los que realicen tal actividad antes de recurrir a un especialista”
Pero también hay una enorme solidaridad con los miembros de sus comunidades, lo que lo ha llevado a crear sistemas de apoyo a viudas, ancianos y personas con capacidades diferentes.
Gaitan Soto añade que la comunidad menonita no pretende ser una carga económica para el Gobierno de México. Esto de acuerdo a su doctrina y organización social, la cual está basada en la ayuda mutua. Todas las familias contribuyen con apoyos económicos que son canalizados a través de la iglesia y que se convierten en ayuda para las personas que por alguna enfermedad o incapacidad física no pueden sostenerse ni mantener a su familia; asimismo las viudas también reciben parte de este beneficio, y a los niños que quedan huérfanos se les nombran dos tutores los cuales quedan como albacea de los bienes heredados, con el compromiso inquebrantable de cuidarlos y hacerlos crecer. Esto se logra realizando prestamos monetarios pero solo entre integrantes de la misma comunidad, quienes al pagar el préstamo también deben pagar determinada cantidad de intereses. Al cumplir los huérfanos la mayoría de edad, reciben por parte de sus tutores los bienes heredados, más las ganancias que se recaudaron del lucro de esos bienes.
Son extremadamente conservadores, sin lujos, ahorrativos y emprendedores. Solo emplean moderna maquinaria agrícola por las necesidades del campo, pero utilizan unos carromatos llamados "buguies" que son jalados por caballos percherones. Dominan la conserva de embutidos y carnes frías, saladas y ahumadas, frutos y vegetales y conocen los dones de la panadería. Pero su principal virtud, además de la agricultura, es la elaboración de productos principalmente la producción del famoso "queso mennonita"
"Ganarás el pan con el sudor de tu frente" dice el precepto bíblico, y los mennonitas lo aplican en la educación de sus hijos, es por eso que las diversiones, los deportes; que consideran violentos, están prohibidos. Desde pequeños, los niños entienden y comprenden la seriedad de los problemas de la vida, así que desde la infancia deben ayudar al las labores del campo, cuidar las vacas, dar de comer a los cerdos y aves y cuidar de sus hermanitos menores.
Jamás los niños han admirado un árbol de Navidad en su casa, ya que tales adornos se consideran como manifestación de paganismo. Se les enseña desde niños a no dar manifestaciones de lucimiento de bienes materiales sino que se les educa para imitar a los pobres. El divorcio está terminantemente prohibido, y los viudos o viudas se casan al poco tiempo sin guardar luto largo tiempo, el tabaco se usa con moderación ni el consumo de alcohol. No practican la música ni el canto fuera de la iglesia, ni tampoco se les permite bailar aún en reuniones familiares. Esta prohibido el uso de joyas, así como la asistencia a teatros, cines,juegos y espectáculos deportivos, ocurrir a cantinas y los juegos de cartas. El automóvil, la electricidad, y como consecuencia el uso de aparatos electrónicos.
La familia es la base de la organización social, de hecho el sistema de gobierno al interior de la familia es "matriarcal", es decir a pesar de que aparentemente las mujeres mennonitas no tienen ningún derecho, de hecho les está prohibido hablar en español, un mennonita no toma ninguna decisión si no lo consulta con su mujer. El matrimonio se realiza apenas los jóvenes pasan de la pubertad, y tiene características de contrato y tiene un alto grado de reproducción; son raros los matrimonios con menos de diez hijos. Dentro de la familia hay un profundo respeto entre los miembros y una obediencia y docilidad, rara vez violadas, hacia el padre.
Las autoridades son civiles y religiosas, pero las primeras están supeditadas a las segundas, de acuerdo con su organización teocrática. Los mennonitas en Chihuahua se dividen en dos grandes colonias: Manitoba y Swift Current. Cada colonia tiene un obispo y un jefe civil y cada uno de ellos, a su vez, es auxiliado por un subjefe. Los obispos tienen un predicador en cada campo. Existe, además un grupo de asesores que, en casos especiales, son convocados a las llamadas "juntas de hermanos", para resolver problemas de interéscolectivo. Los jefes civiles se encargan de resolver los problemas pequeños, pero el Consejo formado por el obispo y sus predicadores tienen la facultad de vetar o aprobar las resoluciones de aquellos o las " juntas de hermanos".
Algo muy particular de los mennonitas, son las "Instituciones para viudas y huérfanos y de seguros", una especie de "sociedadesmutualistas" o bancos colectivos y refaccionarios; que tanto llamaron la atención al Gral. Obregón, cuando su cita con los enviados de Canadá, que hasta les pidió los estatutos de dichas instituciones financieras. La de seguros paga dos tercios de la propiedad destruida por incendio, el dinero se reúne prorrateando la cantidad entre los asegurados, evitándose así una complicada contabilidad por colecta de primas periódicas.
La propiedad está repartida individualmente en parcelas adquiridas a las dos Compañías que se integraron para comprar las tierras originalmente. Una vez pagado el lote en abonos, el propietario adquiere todos los derechos y obligaciones, así que entonces puede venderlo, si así lo decide a alguno de los miembros de su comunidad, pero nunca a un forastero
Los mennonitas después de misa, cada familia monta en su carruaje para los días festivos; una caseta de metal pintada de gris, forrada de madera en el interior, tirada de un caballo, y se va a casa, para después visitar a los familiares. Esa es la única diversión de los domingos, que es el único día que no se trabaja, como lo marca la religión.
La educación consta de cuatro grados, impartida por maestros elegidos por la comunidad, es obligatoria y consiste en instrucción religiosa, leer y escribir y realizar operaciones matemáticas elementales. La etapa escolar es entre los seis y los trece años. En un solo salón separados los hombres a la derecha y las mujeres la izquierda como en la iglesia, los alumnos reciben la educación de su grado hasta que el maestro decide si debe pasar al siguiente.
La temporada de mayor trabaja el calendario escolar, Las vacaciones se disponen de manera de que los niños puedan ayudar a sus padres en las labores del campo. Así los meses de noviembre a marzo y mayo y agosto están dedicados al estudio.
Religión
Los principios mennonitas son todos religiosos. Es la religión la que norma las y las decisiones individuales y colectivas. Por lo tanto la constituye una verdadera teocracia, de moldes rígidos, en la que, por su falta de , ni siquiera existe una verdadera sacerdotal. La unidad se logra por la identificación espiritual, la comunidad de intereses y el fanatismo común.
Analizando esta religión, podría decirse que es una forma anticuada de protestantismo. Su base es La Biblia. Presenta variantes en el rito que datan de una época anterior a la reforma Luterana. El bautizo, por ejemplo, se celebra después de la pubertad. Les caracteriza su decidido pacifismo con la puntual de la recomendación bíblica: "pondrás la otra mejilla" y la decisión inviolable de no prestar juramento bajo ninguna circunstancia. Por lo que respecta a religiosa, la eclesiástica está encargada a los obispos; uno por cada colonia, y a un gran número de predicadores; uno por cada campo. Todos son designados por elección entre los miembros mas destacados y generalmente el nombramiento es de por vida. Los predicadores tienen a su cargo la de las ceremonias religiosas en las iglesias, durante el domingo, que es el día de culto.
La iglesia presenta la misma sencillez del clero. Son construcciones amplias, simples sin adornos. Carecen de torres y campanas, de cuadros, esculturas, altares y de cualquier objeto religioso. La misa inicia a las ocho de la mañana y es de larga duración; dos horas, se limita a cantos religiosos que tienen al menos cinco siglos de antigüedad. No hay acompañamiento musical. El predicador pronuncia dos sermones: el oficial en alto alemán y el menos formal en bajo alemán.
El predicador oficia a la usanza de las islas Friesianas: traje largo y negro, pechera negra, botas altas y una cachucha de pescador que sostiene en la mano. Los creyentes asisten vestidos como de costumbre. La prohibición mas extraña de los mennonitas es la de la . No se permite el uso de aparatos de ni tocadiscos y en cuanto al canto, no está permitido otro mas que el religioso dentro de las iglesias, por lo tanto no se practica el baile. La vida social se limita a esporádicas reuniones en las que se sirven pastelillos y té. No existen celebraciones y están consideradas de mal gusto las exageradas manifestaciones de alegría.
Las bodas presididas por el predicador, consisten en un ritual parecido al de un funeral, en el que el predicador les dirige un sermón a los novios, los familiares oran y entonan cantos religiosos y disfrutan de un banquete. Después de la ceremonia, los novios disfrutan de una semana de asueto que utilizan para visitar parientes y amigos y acudir ante la civil mexicana a formalizar el . |