Las leyes de la amistad de Cicerón
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Tener sumo cuidado
en la elección de un amigo
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No solicitar a los amigos más que cosas honestas.
- No renunciar a la amistad a causa de las contrariedades que su realidad pueda a veces depararnos.
- Tener sumo cuidado en la elección de un amigo y, teniendo en cuenta a Ennio: " En los malos trances se ve al amigo seguro".
- Ser fiel y saber valorar la fidelidad de los demás evitando en todo momento la suspicacia excesiva.
- En la relación con el amigo, cultivar la suavidad de la conversación y las costumbres.
- Observar con exquisito cuidado el mandamiento de la igualdad y saber, llegado el caso, rebajarse hasta ser par del inferior.
- No olvidar que las amistades solo llegan a su plena confirmación con la fuerza de la edad y de talento.
- NO precipitarse en la entrega de la amistad propia.
- Preferir descoser a desgarrar, si por desventura hubiese que romper con un amigo.
- No pedir al amigo lo que uno no le da.
- Manifestar respeto a los amigos porque en el respeto tiene su máximo ornamento la amistad.
- Juzgar antes de amar y no amar antes de juzgar.
- Conciliar con tacto la utilidad, la fidelidad y la verdad con el afecto, aunque a veces sea cierto lo dicho por Terencio según lo cual: " la complacencia procura amigos, mientras que la verdad produce el odio
- Romper cuando alguien no sea capaz de oír de su amigo la verdad aunque ésta no le sea grata, porque según la verdad debe de ser medida la amistad.
- Abrir el pecho al amigo y más si éste nos abre el suyo.
- Ver en la adulación y en la simulación dos azotes de la amistad verdadera.
- NO aceptar como amigo a quien tiene como regla de conducta el "si dice no, yo digo no; y si dice sí, yo digo sí".
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