Contenido y significado del ícono de Dios Padre

 

¿Cómo representar el rostro de Aquel que no es representable?

La imagen del Padre del Cielo sólo puede ser representada con un ícono (imagen sagrada).

 

¿Qué es un ícono?

Los íconos son imágenes sagradas nacidas en la oración, en el silencio y en la mortificación, por lo que comunican aquello que Dios a través del iconógrafo quiere transmitir. Por lo tanto, los íconos son en sí mismos oración, silencio, ayuno y mortificación. Al ícono se le contempla, se le escucha, mientras uno se calle… Nos acercamos al ícono con respeto, con veneración, pero también con un misterioso estupor, es una ventana a través de la cual se puede contemplar lo divino. Si se contempla, el ícono habla al corazón.

 

DESCRIPCION DEL ICONO:

 

Este ícono es un cuadro alargado. El número de los lados (4) alude a los cuatro puntos cardinales: el Mensaje que Dios Padre Omnipotente quiere comunicar va en todas las direcciones. Es decir, es un mensaje para todo el mundo. El ícono es una ventana a través de la cual se puede contemplar lo divino.

La esfera azul no es sólo el mundo; es el proyecto de amor del Padre, quien la sostiene firme en su mano y la apoya sobre su corazón. El alfa y el omega que ocupan toda la esfera recuerdan el Verbo (el Padre), principio y fin de todas las cosas. La esfera tiene encima una Cruz de oro. La Cruz es e trono del Cordero Inmolado, que se ha donado para la salvación de todos los hombres. El oro es la eternidad.

La figura del Padre llena todo el ícono en posición perfectamente frontal para indicar su disponibilidad a revelarse a todos los hombres que quieran conocerlo. Los cielos azules son los lugares habitados por los espíritus celestiales, que están más cerca del trono del Altísimo. Representan todas las potencias angélicas, en las cuales se vislumbran apenas delineados los serafines: 6 a la derecha y 6 a la izquierda. Los serafines contemplan admirados la acción extraordinaria de Dios Padre, que no cesa de obrar a través de su infinito amor y de se inagotable misericordia.

La cabeza está circundada por una aureola blanca. La “gloria” en la cual resaltan las iniciales griegas del nombre revelado por Dios a Moisés en Oreb: «Yo soy el que soy» (Es. 3,14)