Virgen MaríaVía Matris

Lectura:

Del segundo libro de los Macabeos (7,20-23.29).

Admirable y digna de glorioso recuerdo fue aquella madre que al ver morir a sus siete hijos en el espacio de un solo día sufría con valor, porque tenía su esperanza puesta en el Señor. Animaba a cada uno, llena de generosos sentimientos y estimulando con ardor varonil sus reflexiones de mujer, les decía: “Yo no sé cómo aparecieron en mis entrañas, ni fui yo quien les regaló el espíritu y la vida, ni tampoco organicé yo los elementos de cada uno. Pues así el Creador del mundo, el que modeló al hombre en su nacimiento y proyectó el origen de todas las cosas, les devolverá el espíritu y la vida con misericordia, porque ahora no miran por ustedes mismos a causa de sus Leyes. No temas a ese verdugo, antes bien, muéstrate digno de tus hermanos, acepta la muerte, para que vuelva yo a encontrarte con tus hermanos en la misericordia”. Palabra de Dios.

Reflexión:

- Jesús era su hijo, su único hijo, el único apoyo con que contaba María. Un día lo sintió encerrado en sus entrañas, ahora lo siente encerrado en el sepulcro.

- Se lo mataron cruelmente. No pudo cerrarle los ojos y darle la bendición de madre al morir, ni rezar con El algunas oraciones. Aunque esperaba la espada de dolor, sufre, en compañía de su Hijo.

- Para la chusma ella era “la madre del ajusticiado”. Sola, pobre, fuera de su pueblo, desapercibida, mujer de carne y hueso, que no tenía dónde sepultarlo y recibió un sepulcro prestado.

- Nosotros somos los asesinos. Y lo seguimos matando por el pecado. Pero ella es nuestra madre; Jesús nos la entregó en el Calvario.

Oración:

Madre, gracias por recibirnos y perdonarnos como a tus hijos. Te acompañaremos en este camino de recuerdos por las calles de Jerusalén. Intercede por nosotros, para que sigamos las huellas de tu Hijo. Amén.

 


 

ACLAMACIONES

Respuesta: CRISTO HA MUERTO.

1. Nuestros pecados merecían condenación, y para salvarnos:

2. Por querer cambiar nuestra forma de pensar y nuestro modo de vivir:

3. Por atreverse a violar muchas costumbres y leyes de su tiempo que oprimían al hombre:

4. Por no callarse y decir siempre la verdad que nos duele y molesta:

5. Porque buscó siempre agradar a su Padre Dios con su forma de ser y actuar, aunque desagradara a los demás.

6. Porque no le importó el qué dirán los demás.

7. Por ser un hombre sincero, de convicciones que cuestionaban su ambiente y la vida de muchos de arriba:

8. Porque su amor es tan grande que se hizo humano como nosotros, para enseñarnos a vivir como hijos de Dios.

9. Por enseñarnos a vivir y actuar siempre con la verdad.

10. Porque quiso dar su vida por nosotros para enseñarnos a dar la vida por los demás:


Dedicatoria a María

Déjanos seguir contigo
desde el sepulcro al cenáculo
el camino doloroso
de tu soledad y llanto.

Desahoga, Madre nuestra
tu corazón angustiado
rosa de siete puñales
por nuestros siete pecados.

Repite el diálogo interno
con tu hijo bienamado,
muerto a los ojos del mundo
y, para ti, descansando.

De tu voz aprenderemos
la fe, la esperanza, el cántico
triunfal de amor renacido
tras las tinieblas del sábado.

 



 

XIV Estación
Jesús fue puesto en el Sepulcro

Lectura:

Del Evangelio de San Juan (12,24-25).

Dijo Jesús: “En verdad les digo que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda infecundo, pero si muere, produce mucho fruto. El que ama su vida la pierde, pero el que se aborrece en este mundo la guardará para la vida eterna”. Palabra del Señor.

Reflexiones:

- María recuerda cuando Jesús fue depositado en un sepulcro nuevo prestado por un discípulo suyo. En una loza fría. Lo guarda muerto, sin vida y sin luz.

- Su puerta fue tapada con una gran piedra. Pero las puertas del infierno no prevalecerán sobre Jesús, que puso su vida en manos de su Padre. Era la raíz seca que florecerá; el grano que se pudre y destruye para que brote la vida fecunda.

- Y nosotros ¿cuántos días llevamos sepultados, sin sentido de la vida, sin comprometernos en la nueva evangelización? ¿sembramos buena semilla en el campo, o cizaña y espinos?

- No se nota que todos estén interesados en la evangelización de adolescentes y jóvenes. No conocen a Jesús, porque no se lo presentan en forma atractiva y motivante. Están en el fondo del sepulcro, por egoístas, violentos, infieles al amor, o bien, traicionados, rechazados, condenados al olvido.

- Somos pasivos, y así ¿esperamos que nuestro Padre Dios nos de la Vida nueva para transformar nuestra comunidad?

  • Madre llena de dolor, haz que cuando expiremos.
  • R. Ntras. almas entreguemos por tus manos al Señor.

Toma tu cruz, colócala en el suelo, pónle encima una piedra u objeto, simbolizando la piedra que cubría el sepulcro, y los obstáculos que impiden que vivas la vida nueva y el compromiso apostólico.

 


El recuerdo de María:

Detrás de la losa, queda
tu corazón destrozado
semilla de amor eterno,
dormido y siempre velando.

Cómo me duele dejarte.
Te quisiera en mi regazo
y estar contigo en tu sueño,
que mi ansiedad hace largo.

Sé que pronto te veré
glorioso resucitado,
y mi fe es el arco iris
en la lluvia de mi llanto.

Para aquellos, Hijo Mío,
que el dolor embarcaron,
tu sepulcro se al estrella
que los lleve a puerto salvos.

Madre llena de dolores,
acuérdate que en la Cruz
te nombró Jesús
Madre de los pecadore
s.

Dios te salve, María ...

 


 

XIII Estación
Jesús es bajado de la Cruz

Lectura:

Del libro de Tobías (10,4-5).

Ana decía: “Mi hijo ha muerto, ya no se cuenta entre los vivos” y rompió a llorar y a lamentarse por su hijo diciendo: “¡Ay de mí, hijo mío, que te dejé marchar a tí, luz de mis ojos”. Palabra de Dios.

Reflexión:

- María, la Madre dolorosa, recuerda cuando recibió en sus manos el cuerpo ensangrentado y rígido de su Hijo. Lo tiene en sus brazos, como cuando era niño, pero ¡qué diferencia!

- Con la muerte había coronado su misión, y ella también había coronado tu misión de madre. Ahora sí es madre en plenitud del Cristo que amó hasta el heroísmo y desinteresadamente. Es la Madre de quien da la vida desde la Cruz.

- Nosotros así queremos a Jesús, la flor de la redención, que se hizo carne para salvarnos. Lo sentimos en la desnutrición, la guerra, la drogadicción, las venganzas, las víctimas de masacres por el poder o el dinero.

- Pero nosotros estamos lejos de tener comunidades vivas y dinámicas que sean espacios privilegiados de evangelización. Nuestros agentes de pastoral no siempre son promotores de la santidad y comunión de la Iglesia. No hay testimonios fuertes que nos motiven a superarnos. No vemos la dimensión de promoción humana que encierra la vivencia del Evangelio.

  • Madre llena de dolor, haz que cuando expiremos.
  • R. Ntras. almas entreguemos por tus manos al Señor.

Toca la cruz de un compañero o compañera, como señal de que bajas de tu cruz para comprender y asumir la cruz de quienes están en peores situaciones que la nuestra.

 


El recuerdo de María:

Aquí estuviste, Hijo mío,
como la flor de su tallo.
Flor deshojada, sangrienta
en el dolor de mis brazos.

Aquí cubrieron de mirra
-¡ay, recuerdo de los Magos!-,
la púrpura de tus llagas,
llagas que en mí se han quedado.

Fina sábana de nieve
veló tu cuerpo adorado,
y tu faz, mi sol, mi espejo
se ocultó tras un sudario.

Benditos los que adivinan,
tras la llaga del hermano,
tu divino rostro vivo
que espera amor y cuidado.

Madre llena de dolores,
acuérdate que en la Cruz
te nombró Jesús
Madre de los pecadores.

Dios te salve, María...

 


 

XII Estación
Mi Jesús murió en la Cruz

Lectura:

Del profeta Isaías (53,3-6).

“Despreciable y deshecho de los hombres, varón de dolores y sabedor de dolencias, como uno ante quien se oculta el rostro, despreciable y no le tuvimos en cuenta. Y con todo, eran nuestras dolencias las que él llevaba y nuestros dolores los que él soportaba. Nosotros le tuvimos por azotado, herido por Dios y humillado. El ha sido herido por nuestras rebeldías, molido por nuestras culpas. El soportó el castigo que nos trae la paz, y con sus llagas hemos sido curados. Todos nosotros como ovejas erramos, cada uno marchó por su camino, y Yahveh descargó sobre él la culpa de todos nosotros. Palabra de Dios.

Reflexión:

- Nuestra Madre María recuerda la muerte de Jesús en la Cruz. ¿Qué sintió cuando Jesús, su Hijo querido, exhaló el último aliento? Entre gritos, alaridos, blasfemias, leperadas. Todo parecía el triunfo del vicio y la maldad. No estaban sus amigos; sólo curiosos y enemigos. Hay un silencio de muerte con la sensación de fracaso.

- De los labios de Jesús se derramaron las siete palabras llenas de amor. Expresaba su abandono en manos de su Padre Dios. No le arrancamos la vida; El quiso pasar voluntariamente por esa experiencia, para salvarnos de la muerte. Jesús le dio sentido a la muerte, y se reveló como Mesías y siervo sufriente.

- También a nosotros nos matan las esperanzas, la dignidad, el afecto, las aspiraciones, la vida. El narcotráfico, por la misma crisis económica y su proyección internacional, se ha vuelto un cáncer que golpea y corrompe todo, hasta los centros de poder político y económico. Nuestro suelo se cubre de cadáveres, sangre y dolor de inocentes.

- Por el llanto de tantas madres de familia que, como María, lloran la muerte de sus hijos, rechazamos el narcotráfico y la violencia, como expresión de la cultura de la muerte. Denunciamos sus daños de adicción, producción, y distribución de droga, la grave responsabilidad de los poderosos mercados consumidores, y la codicia de los pueblos poderosos.

  • Madre llena de dolor, haz que cuando expiremos.
  • R. Ntras. almas entreguemos por tus manos al Señor.

Coloca la cruz en tu pecho, inclina tu cabeza, y piensa en tu muerte y en tu cruz.


El recuerdo de María:

Aquí, la Cruz... Aquí el grito:
- "¡Todo está consumado...!"
la tiniebla, el terremoto
y la lanza perforando
tu corazón y mi pecho
con el mismo hierro insano.

Aquí me entregaste al hombre
- verdugo por el pecado -,
como hijo pequeñito
nacido de sangre y llanto,
Hijo tan distinto a ti,
pero, en mi carne, tu hermano.

Que las penas de su cruz
- ¡hay tantos hombres ingratos !-
no olviden que soy su Madre
y que mucho me costaron.

Madre llena de dolores,
acuérdate que en la Cruz
te nombró Jesús
Madre de los pecadores.

Dios te salve, María...

 


 

XI Estación
Mi recuerdo de los clavos

Lectura:

De la Primera Carta a los Corintios (1,23-25).

Nosotros predicamos a Cristo crucificado, escándalo para los judíos, estupidez para los griegos, pero para los llamados, un Cristo que es fuerza de Dios y sabiduría de Dios. Porque la necedad divina es más sabia que la sabiduría de los hombres, y la debilidad divina es más poderosa que la fuerza de los hombres. Palabra de Dios.

Reflexiones:

- María recuerda la crucifixión de Jesús. ¡Cómo se estremece al golpe de los clavos que desgarran manos y pies de su Hijo! Fue su última tortura, símbolo del pecado. Golpes de manos, pies, contorsiones, sangre, que repercuten en el corazón de la madre. Sin libertad, atado, y clavado por los cómplices de la injusticia.

- Pero su Hijo Jesús es más fuerte en su debilidad que quienes le condenaron y ejecutaron. Con sus heridas nos sana nuestra incredulidad, como a Tomás, que dijo: “Si no veo en sus manos la señal de los clavos y meto mi dedo en el lugar de los clavos y meto mi mano en su costado, no creeré”.

- También nosotros torturamos a los demás con odios, desprecios y rechazos. A veces también torturamos nuestra conciencia y nuestro cuerpo aceptando malos proyectos. Se han deteriorado las condiciones vida de los trabajadores y el respeto a sus derechos. No se cumplen los acuerdos en favor de los sectores más débiles. La falta de oportunidades de trabajo hace que aumente el ambulantaje y la emigración. Hay familias con hambre y desnutrición crónica. Hay quienes lucran a costa de los demás, sin mirar que la marginación es un atentado contra la paz familiar y social.

  • Madre llena de dolor, haz que cuando expiremos.
  • R. Ntras. almas entreguemos por tus manos al Señor.

Sepulta u oculta parte de la cruz, y piensa en las torturas a que sometes a los demás.

 


El recuerdo de María:

Sobre la roca tendieron
la cruz para desclavarlo.

Yo les rogaba: -¡ Por Dios,
no le lastimen las manos!
...Y estaban duras y frías,
ellas que hicieron milagros
y, tantas veces, filiales,
con amor me acariciaron.

Manos de mi Dios, heridas
y, como sus pies, de mármol.
Manos y pies de mi Niño,
por obediencia entregados.

Que si dejaron la cruz
es por ir apresurados
a quitarte, pecador,
de tus miserias los clavos.

Madre llena de dolores,
acuérdate que en la Cruz
te nombró Jesús
Madre de los pecadores.

Dios te salve, María...

 


 

X Estación
Cuando desnudaron a Jesús

Lectura:

De la carta a los Efesios (4,22-24).

En Cristo Jesús, ustedes se despojaron de su vida anterior, del hombre viejo que se corrompe siguiendo la seducción de las malas inclinaciones, y aprendieron a renovar el espíritu de su mente y a revestirse del hombre nuevo, creado según Dios, en la justicia y santidad de la verdad. Palabra de Dios.

Reflexiones:

- Cuando desnudan a Jesús, María se acuerda que pacientemente y con mucho amor había tejido con sus propias manos la túnica de su Hijo, como Dios había tejido su carne en la rueca de su vientre. ¿Qué sentiría cuando los verdugos se la arrancaron con girones de carne, para avergonzarlo y exponerlo a la burla tal como vino al mundo, y luego se rifaron esa túnica? El vestido nupcial rifado para que lo lleve un delincuente.

- No queremos desnudarnos de vanidades y ocasiones de pecado: compañías, fama, ruido, aplausos, comodidades. Ocultamos o disimulamos la verdad que nos cuestiona. Preferimos ser sepulcros blanqueados. ¿Desnudamos o vestimos a quien necesita del calor, defensa y revestimiento de la túnica de Cristo? La túnica de la Iglesia está llena de sangre. Como Jacob, Dios dice: “Es la túnica de mi hijo, una fiera lo ha devorado”.

- La alternancia política en el poder, la oposición de las diferentes fuerzas sociales, la tiranía de los medios de comunicación, requieren de nosotros una nueva relación con las instituciones, fortalecer nuestra identidad católica, para convivir con quienes piensan de otra forma. Ante la inconformidad e incertidumbre por los rumbos del país, la Iglesia católica busca libertad para evangelizar, como una fuerza aliada a todo lo bueno y noble.

  • Madre llena de dolor, haz que cuando expiremos.
  • R. Ntras. almas entreguemos por tus manos al Señor.

No te avergüences de Jesús. Muestra a todos tu cruz y grita fuerte: soy católico, soy cristiano, soy otro Cristo.

 


El recuerdo de María:

Sobre esta Piedra, a los dados,
la militar compañía
se jugó la blanca túnica
por mis desvelos tejida.

Del lino de mis amores
virginales parecía,
pero quedó con su sangre
lumbre de azotes, teñida.

Lo vi desnudo, inocente,
mientras la plebe reía.
Total entrega de Dios
por su criatura caída.

¡Ay, si el pecado del mundo
despojado, en carne viva,
penitente se cubriera
con la vergüenza divina...!

Madre llena de dolores,
acuérdate que en la Cruz
te nombró Jesús
Madre de los pecadores.

Dios te salve, María...

 


 

IX Estación
Cuando vi caer a Jesús por tercera vez

Lectura:

Del libro de las Lamentaciones (1,12.14.16).

Ustedes, los que pasan por el camino, miren y vean si hay dolor semejante al dolor que me atormenta, con el que Yahveh me ha herido el día de su ardiente cólera. Ligado ha sido el yugo de mis delitos, entrelazadas por su mano. Sobre mi cuello su yugo doblega mi vigor. El Señor me ha dejado a merced de ellos, ya no puedo tenerme. Por esto lloro yo, mi ojo se va en agua, porque está lejos de mí el consolador que reanime mi alma. Mis hijos están desolados, porque ha ganado el enemigo. Palabra de Dios.

Reflexión:

- La Madre de Jesús recuerda la tercera caída de Jesús. ¡Qué seco se oyó el golpe de esa caída! Sudando sangre, perdió sus fuerzas, y cayó pesadamente hasta el suelo, golpeándose la cabeza. Todos creyeron que estaba muerto; pero el centurión le ayudó para seguir cargando la cruz.

- También a nosotros se nos extinguen las fuerzas para vivir. Caemos hasta lo más profundo de la estupidez y del vicio. Incontables caídas y recaídas en vulgaridades, degeneraciones, manipulaciones, alcohol, droga, prostitución, consumismo.

- Hay padres de familia que no asumen como pareja su responsabilidad de ser educadores de personas. La educación laicista ha debilitado el valor de la presencia y el amor de Dios entre nosotros, y ha propiciado el divorcio entre la fe y la vida.

- Nos dejamos arrastrar por la cultura de la muerte, con sus secuelas de mentira, corrupción, desconfianza, egoísmo y violencia; en lugar de optar por una sociedad solidaria que potencie los valores de la justicia, la paz, el diálogo, la verdad y la reconciliación.

  • Madre llena de dolor, haz que cuando expiremos.
  • R. Ntras. almas entreguemos por tus manos al Señor.

Los varones caerán soltando la cruz, y las mujeres les ayudarán a levantarse y les darán la cruz diciéndoles: La Cruz de Cristo salva y es fácil de llevar.

 


El recuerdo de María:

Dejadme besar la tierra,
porque, al llegar al Calvario,
también besó mi Niño
tercera vez derribado.

¡Era tan dura la carga
y tan cruel el populacho!
Era llevar en los hombros
lo más terrible: el pecado.

Y cayó, cayó de bruces...
Yo vi sus divinos labios,
en un beso doloroso,
de polvo y sangre manchados.

Polvo del hombre, miseria
y sangre de Dios, juntando
en ósculo de perdón
el cielo y el mundo ingrato.

Madre llena de dolores,
acuérdate que en la Cruz
te nombró Jesús
Madre de los pecadores.

Dios te salve, María...

 


VIII Estación
Cuando Jesús consoló a las mujeres

Lectura:

De la carta a los efesios (5,25-27).

Maridos, amen a sus mujeres como Cristo amó a su Iglesia y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, purificándola mediante el baño del agua, en virtud de la palabra, y presentársela resplandeciente a sí mismo, sin que tenga mancha ni arruga ni cosa parecida. Palabra de Dios.

Reflexión:

- María recuerda cuando Jesús consuela a las mujeres que lloraban junto al camino. En la encrucijada de caminos, se presenta la ternura de las mujeres enmedio del ambiente de odio. María, como mujer, comprende bien porqué lloraban aquellas mujeres, ya que las mujeres son sensibles al sufrimiento. A la samaritana le prometió agua viva; a la adúltera y la magdalena les perdonó. Jesús les dijo: «No lloren por mí, sino por ustedes y por sus hijos, porque si ésto hacen con el árbol verde ¿qué no harán con ustedes?».

- Se valora cada vez menos el noviazgo y el matrimonio, la sexualidad se desvincula del amor y la apertura a la vida, los medios de comunicación provocan la inestabilidad y desintegración de la familia, hay campañas de anticoncepción, eutanasia, esterilización, aborto y clonación humana, vivimos una cultura que estimula el hedonismo y el consumismo. ¿En qué papel queda así la mujer?

- ¡Cuántas lágrimas se derraman en el mundo! Pero ¿lloramos por lo que vale la pena? ¿nos quedamos sólo en el llanto, sin remediar las causas del sufrimiento? Cuántas madres, novias, hermanas, lloran su impotencia, muchas veces con odio y rencor.

  • Madre llena de dolor, haz que cuando expiremos.
  • R. Ntras. almas entreguemos por tus manos al Señor.

Da un abrazo a la mujer que tengas más cerca diciéndole: Cristo te comprende; procuraré no hacerte sufrir porque Cristo se compadeció de tí.

 


El recuerdo de María:

Y se fueron las mujeres
que por mi Jesús lloraron.
Las calles huelen a miedo
bajo el cielo encapotado.

Si en el leño verde el fuego
del furor rompió en estragos,
¿qué será en el leño seco
por la plaga del pecado?

¿Mujeres que lloren? ¡No!
Faltan en el mundo llantos
viriles que reconozcan
las voces que claudicaron.

¡Hombres del mundo, llorad
mientras dura el Viernes santo,
porque sintáis el consuelo
de Cristo resucitado!

Madre llena de dolores,
acuérdate que en la Cruz
te nombró Jesús
Madre de los pecadores.

Dios te salve, María...

 


 

VII Estación
Donde Jesús cayó por segunda vez

Lectura:

Del libro de Job (29,15-16;30,10-11.19).

Era yo los ojos del ciego, y del cojo los pies; era el padre de los pobres, y examinaba la causa del desconocido. Mas Dios ha soltado mi cuerda y me maltrata, ya tiran todo freno ente mí. Horrorizados de mí se quedan a distancia, y sin reparo a la cara me escupen. Me ha tirado en el fango, soy como el polvo y la ceniza. Palabra de Dios.

Reflexiones:

- María recuerda cuando Jesús cayó nuevamente, profundizando sus heridas. Sin fuerzas, se le doblan las piernas, se tambalea. La cruz se le safó y lo golpeó duramente. Pero lo obligaron a levantarse y cargarla nuevamente, entre insultos y latigazos.

- Jesús sufrió, y María también. Desfallecía, pero no podía ir a levantarlo. Cómo nos molestamos cuando alguien nos obliga a sufrir. Pero muchas veces obligamos a los demás a sufrir injustamente. Si inspiráramos más confianza a los demás, evitaríamos el desaliento, cansancio e incertidumbre. Los hijos no creen en sus padres, los padres no creen en sus hijos; los ciudadanos no creen en el gobierno, el gobierno no cree en los ciudadanos; los banqueros no creen en los acreedores, y éstos no creen en los bancos.

- Eran las culpas de todos, pero no acudieron a levantarlo los pecadores, los ciegos, los paralíticos, los patrones, los que lo aclamaron el domingo de ramos. Jesús dijo: “Vengan a mí los cargados y agobiados por la carga y yo los aliviaré”.

  • Madre llena de dolor, haz que cuando expiremos.
  • R. Ntras. almas entreguemos por tus manos al Señor.

Caigamos de rodillas, soltemos nuestra cruz, y que alguien nos obligue a levantarnos a recoger nuestra cruz.

 


El recuerdo de María:

El crepúsculo se apaga
y, en la callejuela angosta,
como en conciencia culpable,
se han dad cita las sombras.

Aquí tropezó Jesús
- ¡ las almas son tan tortuosas ! -
y, segunda vez, la tierra
probó el sabor de las rosas.

Que el Amor es insistente
cuando en verdad se enamora
y dos veces, traicionado
una y otra vez perdona.

Por alzar a los caídos,
Jesús probó la derrota
y a mí me nombró refugio
de los que, caídos, lloran.

Madre llena de dolores,
acuérdate que en la Cruz
te nombró Jesús
Madre de los pecadores.

Dios te salve, María...


 

VI Estación
Su rostro en el lienzo

Lectura:

Del salmo 21/22,7-12.

Soy un gusano, no un hombre, vergüenza de la gente, asco del pueblo; todos los que me ven de mí se burlan, tuercen los labios, menean la cabeza: “Se confió a Dios, pues que El lo salve, puesto que lo ama”. Sí, tú del vientre me sacaste, me diste confianza en los pechos de mi madre; a tí fui entregado cuando salí del seno, desde el vientre de mi madre eres tú mi Dios. No andes lejos de mí, que la angustia está cerca, no hay para mí socorro. Palabra de Dios.

Reflexiones:

- María recuerda cuando Verónica limpió con su lienzo el rostro de Jesús, y éste quedó estampado en ese lienzo. El rostro ensangrentado de Jesús estaba inflamado, desfigurado y amoratado; asustaba ver a quien dijo: «Quien me ve a mí ve a mi Padre»; no tenía rostro humano ni atractivo. Pero su rostro era la imagen gloriosa de Dios. Un día el Espíritu Santo esculpió en el mármol blanco de su carne al Verbo, con el rojo de la sangre que derramaría.

- ¡Cuánta gratitud sintió hacia Verónica, pues nos permitió ver el rostro de Dios. Había sido el deseo de los justos: ver el rostro de Dios. Queremos que se grabe en nosotros, aunque sepa a sangre, hiel y salivazos.

- Agradecemos la presencia de más mujeres en los diversos ambientes de la sociedad, aunque reconocemos que muchas veces no se le ofrecen servicios de salud, se atropella su dignidad, no se promueven sus valores ni se organiza atención a quienes pasan por situaciones difíciles. Jesús prometió que lo que hicieran al más pequeño de sus hermanos a El se lo hacían.

  • Madre llena de dolor, haz que cuando expiremos.
  • R. Ntras. almas entreguemos por tus manos al Señor.

Contemplemos el rostro de un compañero, descubramos en él el rostro de Cristo resucitado, y mirándole a los ojos digámosle: Tú eres una persona nueva, como Jesús.

 


El recuerdo de María:

En esta tarde de llanto,
en mi soledad mas sola,
es una luz de esperanza
recordar a la Verónica.

El rostro que fue mi espejo,
mi sol, se ocultaba en sombras
de sangre, sudor , salivas,
polvo y divina congoja.

Una mujer, como yo,
valiente rompió la tropa
y enjugó la faz amada
con la nieve de su toca.

Pintado en sangre quedó
el rostro que me enamora
y, pintado en mis pupilas,
el llanto no me lo borra.

Hacia cualquiera que miro,
la semejanza me asombra:
todos los rostros del mundo
se le parecen ahora.

Madre llena de dolores,
acuérdate que en la Cruz
te nombró Jesús
Madre de los pecadores.

Dios te salve, María...

 


 

V Estación
Mi gratitud al Cirineo

Lectura:

De la Carta a los Efesios (2,14-18).

Cristo es nuestra paz: de los dos pueblos hizo uno solo, derribando el muro que los separaba, la enemistad; anulando en su carne la ley de los preceptos, para crear en sí mismo, de los dos, un solo hombre nuevo, haciendo la paz, y reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo por medio de la Cruz, dando en sí mismo muerte al odio. Vino a anunciar la paz a los que estaban lejos y a los que están cerca. Pues en El, unos y otros tenemos libre acceso al Padre. Palabra de Dios.

Reflexiones:

- María recuerda que Simón de Cirene ayudó a su Hijo a cargar la pesada Cruz. ¡Cuánto alivio cuando alguien ayuda a llevar la carga! Jesús nos ayuda con nuestra carga, y quiere que ayudemos a los demás.

- Los soldados tuvieron miedo que Jesús muriera en el camino, pues había perdido mucha sangre y le faltaban fuerzas; tomaron por la fuerza a Simón que regresaba de trabajar en el campo. Primero vomita su malestar, maldice, se resiste, hace las cosas a fuerzas. Pero poco a poco se fue doblegando. Estaba prestando un servicio real. Estaba cumpliendo materialmente el mandato de Jesús: caminar detrás de El con la cruz.

- Faltan muchos agentes de pastoral para atender a nuestros hermanos sufrientes, hambrientos, presos, despojados y sometidos. Los movimientos laicales no tienen conciencia de su misión en la Iglesia y en el mundo. Falta protagonismo evangelizador de los laicos. Nos valoramos por lo que hacemos, no por lo que somos.

- Tenemos una vocación de servicio a los enfermos, solos, pobres. Es preciso salir de la masa anónima, para dar y recibir ayuda, es decir, compartir, ser solidarios. Quitar nuestras actitudes de malestar porque nos sentimos obligados a ayudar a alguien. Dejar lo pretextos que ya tenemos estudiados para no comprometernos. Y hacernos cireneos de Jesús en los demás.

  • Madre llena de dolor, haz que cuando expiremos.
  • R. Ntras. almas entreguemos por tus manos al Señor.

Intercambia tu cruz con el compañero más cercano, como señal de que serás protagonista en el cambio de la sociedad, ayudando a los demás, sobre todo a los más débiles.

 


El recuerdo de María:

A Simón el Cirineo
detuvieron los soldados.
Sudor y polvo traía
como ofrenda de los campos.

Mi Jesús era gavilla
redentora de cansancio,
y del peso de su cruz
tuvo a bien participarnos.

Simón recibió el madero,
primeramente con asco.
Poquito a poco, el camino
le floreció de entusiasmo.

Porque ir junto a mi Hijo
en el sufrimiento humano,
es hallar al fin la gloria,
es a Él y a mí encontrarnos.

Madre llena de dolores,
acuérdate que en la Cruz
te nombró Jesús
Madre de los pecadores.

Dios te salve, María...

 


 

IV Estación
Nuestro encuentro

Lectura:

Del libro de Sirácides (7,27-28).

Con todo tu corazón honra a tu padre, y no olvides los dolores de tu madre. Recuerda que por ellos has nacido ¿cómo les pagarás lo que contigo han hecho? No te rezagues ante los que lloran, y con los afligidos muéstrate afligido. Palabra de Dios.

Reflexiones:

- María recuerda su encuentro con Jesús en la calle de la amargura. ¿Qué sentiría esa Madre cuando vio que sacaban a pasear por las atiborradas calles de Jerusalén en fiesta nacional a su Hijo ensangrentado para que fuera objeto de las burlas de la plebe? ¿Qué sentiría cuando, revuelta entre la multitud, intentando ver a su Hijo, la señalaban entre comentarios burlescos como «la mamá del condenado»? Sin duda se acordó del anciano Simeón en el templo cuando le dijo que una espada de dolor traspasaría su alma. ¡Qué terrible precio debe pagar su Hijo para saldar nuestros pecados! ¡Qué duro es para ella ser la Madre del Redentor!

- Y por fin logró acercarse, y se cruzaron las miradas rápidamente, porque un empujón los volvió a separar. Sangra el rostro de tu Hijo, y sangra tu corazón de madre. Un volcán en el pecho y unos fuertes impulsos de correr a abrazarse. No fue posible. Mas, ¡cuánto consuelo infundió a Jesús enmedio de la gritería ofensiva, al saber que está apoyado por su familia!

- La renovación del mundo pasa a través de las familias, pero no se ha hecho lo suficiente porque tengan una atención prioritaria. Sigue creciendo el número de niños abandonados y desprotegidos, en grave miseria física y moral. Hay desorientación de muchas familias, y no se miden las consecuencias del divorcio o la separación en la formación de la personalidad de los hijos huérfanos de padres vivos.

  • Madre llena de dolor, haz que cuando expiremos.
  • R. Ntras. almas entreguemos por tus manos al Señor.

Con la mano izquierda sostienes la cruz, y con la derecha tocas el hombro de la mujer que tengas cerca de tí, implorando del Señor el apoyo que se den las familias, sobre todo las madres.

 


El recuerdo de María:

Era difícil seguir
de cerca a Jesús atado.
Unidos al dolor,
lejos en el cuerpo estábamos.

Pero mi amor maternal
se atrevió entre el populacho
y pude mirar..., mirarme
en los ojos de mi amado.

Vivo aún de esa mirada,
que retuvo el viril llanto
por no doblar la agonía
deshojada en mi regazo.

Mirada firme de amor,
que sellara el holocausto
de nuestros dos corazones
por ti, que estás escuchando.

Madre llena de dolores,
acuérdate que en la Cruz
te nombró Jesús
Madre de los pecadores.

Dios te salve, María...

 


 

III Estación
Cuando mi Jesús cayó por primera vez

Lectura:

Del libro de los Proverbios (6,12-15).

Un malvado, un hombre inicuo, anda con la boca torcida, guiña el ojo, arrastra los pies, hace señas con los dedos. Torcido está su corazón, medita el mal, pleitos siembra en todo tiempo. Por eso vendrá su ruina de repente, de improviso quebrará y no habrá remedio. Palabra de Dios.

Reflexión:

- La Madre dolorosa recuerda la primera caída de Jesús. No lo vio, lo oyó. Sin duda que le dolía la angustia de muerte y la gran tristeza que sentía Jesús, por el abandono de sus amigos, la incomprensión de su pueblo, las injusticias que se cometieron, la insensibilidad ante su Pasión. ¿Puede caer más bajo el todopoderosos? Por eso se desbalanceó y cayó sobre su rodilla derecha, pero se levantó lo más rápidamente que pudo, pues era preciso llegar hasta el final.

- Muchos de nosotros también caemos. Son muchas las dificultades, vienen de donde menos las esperamos, y nos derriban. Nuestro testimonio como cristianos, tanto personal como comunitario, es muy débil y no hay unidad entre lo que creemos y lo que vivimos. A veces no tememos caer en el vicio, ni en el infierno. En los medios de comunicación se pisotea la inocencia, se hace burla de la virtud. Pero queremos levantarnos, y llevar nuestra vocación hasta el final.

  • Madre llena de dolor, haz que cuando expiremos.
  • R. Ntras. almas entreguemos por tus manos al Señor.

Cae con la rodilla derecha al suelo, levanta la cruz en alto y levántate de la caída, con ilusiones de ser testigo de Cristo.

 


El recuerdo de María:

¡Mirad si queda en el suelo
alguna gota de sangre!
La recogerá la copa
de mis besos maternales.

Porque , al salir del Pretorio
alguien se atrevió a empujarle
y cayó, Varón de burlas,
absolviendo a los culpables.

¡Mirad si quedó en el suelo
alguna gota de sangre!
¡Estaba tan malherido...!
¡El madero era tan grande...!

¡que nadie ponga tropiezos
a quien su miseria cargue
por este mundo de cruces
dolorosas y ambulantes!

Madre llena de dolores,
acuérdate que en la Cruz
te nombró Jesús
Madre de los pecadores.

Dios te salve, María...

 


 

II Estación
Cuando recibió la Cruz

Lectura:

Del profeta Isaías (53,7-9).

Como cordero al degüello era llevado, y como oveja ante los que la trasquilan está muda y tampoco abrió la boca. Tras arresto y juicio fue arrebatado de sus contemporáneos. ¿Quién se preocupa? Fue arrancado de la tierra de los vivos; por las rebeldías de su pueblo ha sido herido, por más que no hizo atropello ni hubo engaño en su boca. Palabra de Dios.

Reflexión:

- María recuerda el momento en que Jesús es cargado con la cruz. Débil como estaba por los azotes y desangrado por la coronación de espinas, le ordenaron que cargara con la pesada cruz por las calles hasta llegar al Calvario. Carpintero, había labrado su cruz, y ahora la abraza, porque es la historia de la humanidad.

- Algunos de nosotros somos una cruz para los demás. Muchos renegamos de nuestra cruz, en lugar de abrazarla como nuestra Cruz redentora. Cristo viene a aligerar nuestras cruces.

- La crisis actual y el modelo económico han provocado desempleo creciente, salario insuficiente, alza de precios, cierre de empresas, devaluación del peso, lo cual ha afectado a los más débiles. Queremos renovar nuestra esperanza y emprender la nueva evangelización que impulse la promoción de cada persona y la maduración de nuestras comunidades que hagan presente el amor y la justicia de Dios.

  • Madre llena de dolor, haz que cuando expiremos.
  • R. Ntras. almas entreguemos por tus manos al Señor.

Coloca en tu hombro la cruz, y pide al Señor la sabiduría de la Cruz.

 


El recuerdo de María:

Sobre sus hombros pusieron
el leño de la victoria.
Él, carpintero, sabía
de maderas olorosas.

Y la levantó triunfante,
como levanta a su esposa
el amante enamorado
en la noche de sus bodas.

¿Aborrecerla o amarla?
En esta vía dolorosa,
la cruz se clavó por siempre
en mi corazón, muy honda.

Cruz de Jesús y del hombre,
divina cruz redentora,
ligero yugo amoroso,
¡puente que lleva a la Gloria!

Madre llena de dolores,
acuérdate que en la Cruz
te nombró Jesús
Madre de los pecadores.

Dios te salve, María...

 


 

I Estación
La condena a muerte

Lectura:

Del salmo 22/21, 13-18.

Novillos innumerables me rodean, toros de Basán me acosan a muerte, ávidos abren contra mí sus fauces leones que descuatizan y rugen. Como el agua me derramo, todos mis huesos se dislocan, mi corazón se vuelve como cera, se me derrite entre mis entrañas. Está seco mi paladar como una teja y mi lengua pegada a mi garganta; tú me sumes en el polvo de la muerte. Perros innumerables me rodean, una banda de malvados me acorrala como para prender mis manos y mis pies. Puedo contar todos mis huesos; ellos me observan y me miran. Palabra de Dios.

Reflexión:

- María recuerda cuando su Hijo Jesús fue condenado a muerte por decisión imperial. Le platicaron todo después. Interrumpiendo su oración, Jesús fue apresado en Getsemaní, de noche, sin ofrecer resistencia. Lo interrogaron durante la madrugada, lo torturaron, la flagelaron, y lo condenaron a la muerte más degradante: la cruz. Era el inocente condenado por un cobarde.

- ¿Cómo es posible que María no nos guarde rencor, si nosotros lo matamos con nuestros pecados? Fuimos todos: Pilato, Judas, el pueblo, Anás, Caifás. ¡Qué bien aprendió las lecciones de su Hijo! El no protestó, sino que asumió estas experiencias tan humanas. Y dice: “El que esté sin pecado, que tire la primera piedra.

- Muchos de nosotros también acosamos, torturamos y condenamos al prójimo a lo más desagradable. En la mayoría de cristianos su fe es débil porque les ha faltado un encuentro vivo con Jesucristo, que los convierta y los salve, para una adhesión personal a su causa. Falta un mayor conocimiento de Jesucristo como verdadero Dios y verdadero hombre. Hay muchas idolatrías que nos esclavizan.

  • Madre llena de dolor, haz que cuando expiremos.
  • R. Ntras. almas entreguemos por tus manos al Señor.

Toma tu cruz con la mano izquierda, coloca la derecha sobre el hombro de uno de tus compañeros de camino, como muestra de tu deseo de ayudarlo desinteresadamente, dándoles a conocer con nuestro testimonio que Jesucristo es vida y esperanza de México y del mundo, el único salvador del mundo ayer, hoy y siempre.

 


El recuerdo de María:

Anda suelto en la ciudad
un silencioso homicida.
Mi hijo pagó el rescate
con su corona de espinas
y, por que nada faltara,
ofreció vida por vida.

Pilato quiso lavar
con agua su cobardía
y su nombre, para siempre,
se quedará como estigma
de quien, por temor al mundo,
al mismo Dios crucifica.

Ahora, frente al Pretorio,
la plaza duerme vacía.
Un agrio remordimiento
en las conciencias vigila.
- ¡Resucitará? ...Preguntan.
Sólo yo sufro tranquila.

Sólo yo... Mis compañeras,
las dulces, fieles Marías,
quieren llevar al sepulcro,
el domingo, aceite y mirra.
Yo seré, en el mundo a oscuras,
la sola luz encendida.

Madre llena de dolores,
acuérdate que en la Cruz
te nombró Jesús
Madre de los pecadores

Dios te salve, María...



CONCLUSION

Lectura:

Del Evangelio de San Mateo (11, 12).

Jesús dijo: “El Reino de Dios padece violencia, y sólo los violentos lo arrebatarán”. Palabra del Señor.

Reflexión:

- De viernes a domingo: una noche de espera larga y cruel, de dolor de parto, ya que Jesús resucitará. Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos. Vivimos en la esperanza. No buscamos entre los muertos a la Vida.

- Pensamos en los hijos engendrados que nunca nacieron, en los abandonados, robados, violados, que mueren de hambre y frío, no tienen techo, escuela ni hogar.

- No queremos un archivo de recuerdos que se empolva. Hoy daremos el paso. La vida presente terminará con la muerte, y dará inicio la verdadera ¿cómo estamos viviendo?

  • Madre llena de dolor, haz que cuando expiremos.
  • R. Ntras. almas entreguemos por tus manos al Señor.

Besa tu cruz y guárdala.

 


Último Deseo:

Déjanos seguir contigo
por el Vía Crucis, Señora,
de nuestra vida doliente,
sin tu amor más angustiosa.

Podemos ser los Pilatos;
los Cirineos, las Verónicas,
los ladrones, los soldados,
los fariseos, las llorosas,

mujeres, el populacho
voluble como las olas;
podremos ser Judas, Pedro...
Tú sabes bien nuestra historia.

Mas, eres dulce refugio,
Madre de Misericordia.
Déjanos seguir contigo
fieles hoy y hasta la hora
sorpresiva de la muerte.

¡Amén Madre Dolorosa!
¡Amén por esa alegría
que ya te anuncia la aurora!

Madre llena de dolores,
acuérdate que en la Cruz
te nombró Jesús
Madre de los pecadores.

Dios te salve, Reina y madre de misericordia...

 



Fuentes: Catholic.net, Aciprensa.com