El Santo Cura de Ars y el Año Sacerdotal
Una vez le escuché a un amigo una simpática anécdota sobre Juan María Vianney (el Santo Cura de Ars)… contaba él que este piadosísimo sacerdote era molestado frecuentemente por el demonio, quien aprovechaba cada oportunidad para ponerle a prueba… un día, Juan María se sentía un poco indispuesto y se dirigió a la letrina para… bueno, para hacer lo que se hace en ese lugar… se sentó y, como el santo aprovechaba cada instante para orar, tomó su rosario y comenzó a desgranar sus cuentas… en eso se le presenta el enemigo y en tono burlón lo dice: - “¡Cura blasfemo… te jactas de servir a Dios frente al altar, pero mira a dónde has venido a traer tus devocioncillas! ¿No te da vergüenza rezarle a la Virgen mientras defecas?” El Cura de Ars, acostumbrado ya a estos ataques, le respondió: - “¿Por qué te inquietas? No hay nada de malo en mi devoción, pues todo lo que sube es para Dios… y lo que baja, ¡para ti!” Al escuchar esto, el demonio salió de allí rabiando pues no había conseguido quitarle la paz al Cura de Ars. Ustedes se preguntarán, a qué el chistecito este… pues realmente fue una anécdota que me contó el diácono Evaristo Guzmán un día que conversábamos sobre lo que significa la santidad y cómo el Señor respeta la identidad de cada uno de sus hijos… y aún así, a pesar de las debilidades y fragilidades, cuando nos ponemos confiadamente en Sus manos, Él obra en y a través del más pequeño e insignificante de todos: laicos u ordenados… El día 19 de junio de 2009 iniciamos el Año Sacerdotal que el Santo Padre ha proclamado con ocasión al 150 aniversario del “dies natalis” de Juan María Vianney (4 de agosto)… con el lema “Fidelidad de Cristo, fidelidad del sacerdote”… ¡hasta en el lema se ve la mano del Espíritu! Este año es una oportunidad maravillosa que el Señor nos ofrece para tomar conciencia de lo importante que son nuestras oraciones para ayudar a nuestros sacerdotes… para alcanzar las gracias que necesitan para poder perseverar en su ministerio… y para que puedan crecer en santidad…
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