empty
Monte María Radio y Televisión Misioneros de Jesús y de María Arquidiócesis de Tijuana
INICIO CONOCENOS RADIO Y TELEVISION MJM DONATIVOS EVENTOS UBICACION
Liturgia Diaria
Servicios
 

Haz tu donativo
a través de internet


Tarjetas
 
Homilía en audio
Confesiones

Horarios

  • Miércoles de 12:00 de medio día a 2:00 de la tarde [si padre Rayito celebra la Santa Misa].
  • Domingos de 12:00 de medio día a 2:00 de la tarde [si padre Rayito celebra la Santa Misa].

 

Confesión Sacramental

Confesión SacramentalEl requisito básico para hacer una buena confesión es tener la intención de volver a Dios como el hijo pródigo y reconocer nuestros pecados con verdadera contrición ante su representante, el sacerdote.

Examen de conciencia

Se recuerdan los pecados preguntándose sin prisa lo que se ha hecho en contra de los mandamientos de la Ley de Dios y de la Iglesia, con plena advertencia y pleno consentimiento.

  • ¿Cuándo fue mi última Confesión? ¿Me he acercado indignamente a recibir algún sacramento? ¿He callado por vergüenza algún pecado mortal en mis confesiones anteriores?
  • ¿He dudado o negado las verdades de la fe católica? ¿He puesto en peligro mi fe leyendo libros o revistas contrarias a la fe católica o he asistido a reuniones de sectas que no son católicas? ¿He sido supersticioso o practicado el espiritismo?
  • ¿He tomado el nombre de Dios en vano? ¿He blasfemado? ¿He jurado sin necesidad o sin verdad?
  • ¿He faltado a Misa los domingos o días festivos por mi culpa y sin una razón grave? ¿He cumplido los días de ayuno y abstinencia?
  • ¿He desobedecido a mis padres o superiores en materias de importancia?
  • ¿Tengo enemistad, odio o rencor contra alguien? ¿Rehúso perdonarle? ¿He causado la muerte a alguien? ¿Me he embriagado, bebido con exceso o tomado drogas? ¿He practicado, aconsejado o facilitado el grave crimen del aborto?
  • ¿He aceptado pensamientos o miradas impuras? ¿He visto películas inmorales? ¿He tenido conversaciones vulgares o impuras? ¿He realizado actos impuros solo o con otras personas, del mismo o distinto sexo? ¿He usado indebidamente el matrimonio? ¿He tomado píldoras anticonceptivas o usado algún otro método artificial para evitar tener hijos?
  • ¿He tomado dinero o cosas que no son mías? ¿Cuánto? ¿He restituido o reparado por el daño causado? ¿He sido honrado en mis negocios?
  • ¿He dicho mentiras? ¿He calumniado o descubierto, sin causa justa, defectos graves de otra persona, aunque sean ciertos, pero no conocidos? ¿He hecho juicios temerarios contra el prójimo? ¿He reparado el daño que haya podido seguirse?

Si se recuerdan otros pecados, deben mencionarse en la confesión.

Antes de confesarseAntes de confesarse

  • Dolor sincero por los pecados cometidos. “El acto esencial de la penitencia, por parte del penitente, es la contrición, o sea, un rechazo claro y decidido del pecado cometido, junto con el propósito de no volver a cometerlo, por el amor que se tiene a Dios y que renace con el arrepentimiento. La contrición, entendida así, es el principio y el alma de la conversión, de la metánoia evangélica que devuelve el hombre a Dios, como el hijo prodigo que vuelve al padre, y que tiene en el sacramento de la Penitencia su signo visible, perfeccionador de la misma atribución. Por ello, ‘de esta contrición del corazón depende la verdad de la penitencia’… Es bueno recordar que contrición y conversión son aún más un acercamiento a la santidad de Dios, un nuevo encuentro de la propia verdad interior, turbada y trastornada por el pecado, una liberación en los más profundo de sí mismo y, con ello, una recuperación de la alegría perdida, la alegría de ser salvados, que la mayoría de los hombres de nuestro tiempo ha dejado de gustar”.
  • El propósito de no volver a cometer el pecado confesado (enmienda) es señal de arrepentimiento genuino y sincero. No es necesario prometer que jamás se pecará en el futuro. La resolución de evitar ponerse en ocasiones de pecado es muestra suficiente de un arrepentimiento sincero. La ayuda de la gracia de Dios junto con la intención de rectificar dará la fortaleza para resistir y vencer las tentaciones en el futuro.

Acto de contriciónActo de contrición

¡Señor mío, Jesucristo! Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

O bien:

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante vosotros, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los Ángeles, a los Santos y a vosotros hermanos, que intercedáis por mí ante Dios, Nuestro Señor.

Podemos ahora confesarnos.

Confesión de los pecados

  • Se puede empezar con la señal de la Cruz y saludar al sacerdote con: “Bendígame, Padre, porque he pecado” (o bien “Ave María Purísima”).
  • El sacerdote le contestará y entonces se pueden decir las palabras que le dijo San Pedro a Jesús: “Señor, Tú lo sabes todo, Tu sabes que te amo”. A continuación se dice el tiempo que hace desde la última confesión: “Mi última confesión fue hace… (cuantos días, meses o años aproximadamente)”.
  • Se dicen los pecados que se recuerden, empezando con los más difíciles. Si se ha recibido alguna absolución general, hay que decírselo al sacerdote junto con los pecados mortales que se perdonaron.
  • Si se tienen dudas, se siente vergüenza o no se sabe cómo confesarse, se le dice claramente al sacerdote. Él ayudará siempre a hacer una buena confesión. Basta con que se conteste honestamente a sus preguntas. Nunca debe callarse un pecado por vergüenza o por temor: hay que confiar siempre en la misericordia de Dios que es nuestro Padre y quiere perdonarnos.
  • Si no se recuerda ningún pecado mortal, es bueno confesar al menos algunos veniales diciendo al final: “Me arrepiento de todos los pecados de mi vida pasada, especialmente… (mencionar aquí de manera general algún pecado por el que se esté particularmente arrepentido, por ejemplo, contra la caridad o la castidad)”.
  • El sacerdote nos dará la penitencia y algunos consejos que nos ayudarán a ser mejores cristianos.
  • Se escucha ahora con atención las palabras de la absolución contestando al final: “Amen”. La penitencia disminuirá el castigo temporal debido a los pecados ya perdonados.

Después de confesarse

Dé gracias a Dios por haberle perdonado de nuevo. Si más tarde se acuerda de algún pecado mortal que no haya confesado, puede estar seguro que le ha sido también perdonado, pero debe decirlo en la próxima confesión.

 
 
© Derechos Reservados Monte María Radio y Televisión 2010
Diseño & Mantenimiento: Vänner ®