empty
Monte María Radio y Televisión Misioneros de Jesús y de María Arquidiócesis de Tijuana
INICIO CONOCENOS RADIO Y TELEVISION MJM DONATIVOS EVENTOS UBICACION
Liturgia Diaria
Servicios
 

Haz tu donativo
a través de internet


Tarjetas
 
Homilía en audio
Aceptar envejecer juntos

 

Aceptar envejecer juntos

Su amor como esposos, y su amor a Dios, son los dos grandes apoyos que
-junto al amor de sus hijos y de sus nietos-
los ancianos deberán encontrar en estos años.

 

Por: Luis Riesgo
Fuente: Edufam.net

 

Amar a una persona -escribe José María Cabodevilla- es aceptar envejecer con ella.

Al envejecer los esposos se han ido haciendo más semejantes -en ocasiones incluso físicamente- y también mutuamente más necesarios.

En alguna forma esta etapa del atardecer de la vida es nuevamente -debería ser- la hora del amor. 

Pero a la vez que la hora del amor es -debería ser- la hora de Dios, porque:

  • Es la hora de la soledad, del abandono de que son objeto por parte de quienes lo fueron todo en sus vidas, y esos padres ancianos precisan sentir el apoyo firme de Alguien que no abandona nunca.
  • Es la hora del agradecimiento: al mirar atrás en sus vidas verán que la Providencia fue conduciendo su existencia y dirigiendo todas las cosas para su bien.
  • Es la hora del perdón. Ahora es ya tarde para rectificar, pero no lo es para obtener el perdón.
  • Es la hora de la oración: han de pedirle a Él que cierre, con su Providencia, todas las heridas que no supieron cerrar.

Hijo de hombre, voy a quitarte de repente la alegría de tus ojos; no te lamentes ni llores, ni dejes correr tu llanto.

Sólo el que haya comprendido la unión tan íntima que se da entre los esposos podrá hacerse idea del dolor tan profundo que supone la separación.

Y es que, después de que el ser amado muere, se olvidan los momentos amargos vividos juntos para recordar sólo los instantes felices.

Finalmente, es la hora del regreso: cuando todo comienza a fallar a su alrededor y les abandonan las fuerzas, siempre les queda a los ancianos la firme esperanza de que Él, fuente de la que manaron todos los bienes que les dio la vida, va a ser su riqueza definitiva.

Su amor como esposos, y su amor a Dios: he ahí los dos grandes apoyos que -junto al amor de sus hijos y de sus nietos- los ancianos deberán encontrar en estos años.

Con ellos les será más fácil aceptar en paz las dificultades derivadas de la jubilación, del deterioro de la salud… y de la separación, un día cada vez más cercano, de quien lo fue todo en sus vidas.

 
 
© Derechos Reservados Monte María Radio y Televisión 2010 | Diseño & Mantenimiento: Vänner Fotografía & Diseño